8 años de resistencia no violenta en Palestina, y siguiendo!

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Es viernes, y como cada viernes desde hace ocho años, un grupo de activistas del pueblo de al-Ma’sara recorre en una manifestación no violenta sus calles hasta encontrarse con un muro de soldados israelíes que, también como cada viernes, les esperan cerrando el paso hacia las tierras agrícolas del pueblo. Hoy son una veintena de palestinas acompañadas de otras activistas, algunas israelíes y otras de diferentes países, que han decidido sumarse a la manifestación semanal en contra de la ocupación militar que viven las palestinas desde 1967. En esta ocasión , también participan en la protesta un grupo de percusión que da un toque festivo a la marcha, ya que celebran el octavo aniversario de la creación del comité de resistencia popular de al-Ma’sara. Desde entonces, cada viernes organizan una manifestación que pretende visibilizar las constantes violaciones de derechos humanos que sufren las palestinas en general y las vecinas de al-Ma’sara en concreto.

En esta población de unos 1.000 habitantes y a pocos kilómetros de Belén, en 2006 optaron por sumarse a los movimientos de resistencia no violenta que ya estaban activos en otras poblaciones palestinas, como por ejemplo Beit Umar o Bil’in, y que más adelante se integrarían en el Popular Struggle Coordination Committee (PSCC). Actualmente, el PSCC està integrado por comités arraigados en poblaciones de todo el territorio palestino que, aunque sufren la ocupación militar de diferentes maneras, comparten la opción no violenta de su lucha inspirada en la Primera Intifada y que se concreta en marchas, huelgas, protestas, acciones legales, y campañas como la de boicot, desinversión y sanciones (BDS).

En el caso de al-Ma’sara el comité comenzó a gestarse en 2005, cuando llegaron al pueblo las primeras noticias sobre la intención del gobierno de Israel de hacer pasar el muro por la zona. En ese momento, y siguiendo el modelo de otras experiencias exitosas de resistencia no violenta como la de Bi’lin, comenzaron a trabajar en la creación del comité, que nacería en 2006. Para Mahmoud Zwahre, uno de los miembros fundadores y todavía activo en el comité, la formalización del grupo representa una oportunidad para fortalecer la lucha y para compartir, debatir y difundir las opiniones de todas las personas que lo integran.

Durante los ocho años de actividad, el comité de al-Ma’sara “se ha convertido en un modelo de resistencia”, asegura Zwahre. Actualmente lo integran una decena de personas que organizan semanalmente la manifestación de los viernes. Esta es probablemente la acción más visible pero las activistas de al-Ma’sara también participan a menudo en muchas de las acciones organizadas por el PSCC o por otros comités de poblaciones vecinas. Por otra parte, en estos ocho años de acción han trabajado para crear vínculos de solidaridad en el extranjero, siempre con el objetivo de “llevar justicia, paz y libertad para Palestina”, explica Mahmoud Zwahre.

Desde 2006, el comité popular de al-Ma’sara también ha celebrado como propias las victorias de las poblaciones vecinas, como cuando en Bi’lin lograron detener la construcción del muro. Sin embargo, las activistas se sienten orgullosas, sobre todo, de haber conseguido detener los planes del ejército israelí que pretendía colocar una barrera en la entrada del pueblo que hubiera limitado el acceso de los campesinos a sus tierras. Pero para Mahmoud Zwahre el éxito más importante que han conseguido es que “los nuevos soldados de la resistencia no violenta del pueblo son una nueva generación que cree y está implicada en la resistencia popular”.

Así pues, las vecinas de al-Ma’asara han protagonizado ocho años de lucha no violenta con éxitos y con algunos fracasos, ya que por ejemplo no han conseguido detener los planes expansionistas de Israel para sus colonias y el pasado 31 de agosto el gobierno de Benjamin Netanyahu anunció una nueva expropiación de 400 hectáreas (ha) de terreno agrícola en los pueblos del entorno de Belén. Sin embargo, la resistencia no violenta en Palestina, lejos de debilitarse se fortalece con las nuevas agresiones israelíes. Así, después de este último anuncio y siguiendo el modelo de la lucha no violenta del PSCC y de comités como el de al-Ma’sara, está naciendo un nuevo comité en Wadi Fukin, una de las poblaciones más afectadas si finalmente se lleva a cabo esta nueva expropiación de tierras.

En Wadi Fukin, antes de la creación del estado de Israel disponían de unos 12.000 dunums, unas 1.200 ha.Després de la guerra de 1948 perdieron 900 ha y con el anuncio de confiscación del pasado 31 de agosto perderían 150 ha más. Por lo tanto, Wadi Fukin se quedaría con 150 ha, 20 de las cuales son en área B y el resto en área C, es decir, bajo control absoluto del ejército de Israel y donde las palestinas difícilmente consiguen permisos para construir nada. Ahmad Mohamed Sokar, alcalde de Wadi Fukin y uno de los impulsores del nuevo comité popular, explica que el espacio que les quedará disponible si se hace efectiva la expropiación sería insuficiente para los 1.300 habitantes que tiene la población. Pero incluso sin hacer efectiva la expropiación, Ahmad Mohamed Sokar explica que los soldados “muy a menudo impiden a los agricultores utilizar y rehabilitar sus tierras” y denuncia que a menudo cortan los olivos y dañan las áreas agrícolas.

Estos no son los únicos problemas de Wadi Fukin, ya que es una población que se encuentra entre la Línea Verde – establecida en 1949 para separar los territorios del nuevo estado de Israel y Cisjordania- y el muro que en 2002 Israel comenzó construir para separar físicamente sus territorios de Cisjordania. Además, Wadi Fukin está rodeado de colonias, algunas de las cuales se encuentran a pocos metros del pueblo. “También tenemos un gran problema con la colonia: tiran las aguas de la cloaca de Beitar Illit a nuestras tierras”, sigue explicando el alcalde. Esto ha provocado que unas 10 ha de terreno han quedado absolutamente inservibles porque están contaminadas por estas aguas. “Sería muy peligroso hacer nada”, dice.

En estos momentos Wadi Fukin tiene sólo un punto de acceso, de esta manera para llegar hasta algunas poblaciones vecinas como al-Jab’a o Nahhalin, que se encuentran a pocos kilómetros, tienen que hacer un grande rodeo. La anexión por parte de Israel de nuevos terrenos, además de la pérdida de tierra disponible, haría crecer el aislamiento de esta población: “Si los israelíes ponen en marcha su plan y confiscan la tierra estaremos como en una isla , a nuestro alrededor sólo habrá colonias “, lamenta el alcalde.

Ante esta situación, un grupo de personas del pueblo, han decidido que hay que reaccionar no sólo con acciones legales, como ya han hecho, sino movilizando a toda la población para visibilizar y denunciar públicamente la siutación de Wadi Fukin. Su voluntad de resistir se apoya en dos experiencias positivas. Por un lado, la movilización que ya se ha conseguido en otros pueblos palestinos donde desde hace años se lleva a cabo una estrategia de resistencia no violenta. Por otro, que el mismo pueblo de Wadi Fukin parte de una historia de éxito. Según explica su alcalde, Wadi Fukin fue el primer pueblo donde la gente retornó después de la Nakba (catástrofe) de 1948, en la que entre 700.000 y 900.000 palestinas tuvieron que abandonar sus hogares. Durante la guerra de 1948 la mayor parte de las casas de Wadi Fukin fueron derribadas por el ejército israelí y sus habitantes huyeron. Muchos se instalaron en el campo de refugiados de Dheisheh, al sur de Belén. Durante años, sin embargo, cada día volvían para trabajar las sus tierras y, finalmente, al cabo de más de 10 años, lograron recuperar sus casas y volver al pueblo.

Para no perder de nuevo parte de sus tierras y ver como el proyecto sionista de colonizar Palestina avanza, hace tres semanas que Ahmad Mohamed Sokar junto con otros vecinos del pueblo comenzaron a organizar diversas acciones intentando implicar a la mayor parte del vecindario posible . Mohamed Sokar explica que en alguna ocasión han llegado a ser hasta un centenar de personas pero desearía que fueran más. Comenta que muchas personas del pueblo no creen que este tipo de acciones puedan ser útiles y apuestan sólo por los procesos legales, por ir a los tribunales. Pero él y sus compañeros intentan convencerlas de que las manifestaciones, las marchas y otras acciones sirven para visibilizar los problemas de los habitantes de Wadi Fukin, no sólo entre las palestinas sino también entre la comunidad internacional y entre las mismas colonas israelíes.

En este sentido, el pasado viernes, al ver que no había asistido mucha gente a la manifestación que habían convocado, improvisaron una marcha entre los campos de olivos más cercanos a la colonia de Beitar Illit para explicar y demostrar a las familias que en ese momento estaban trabajando en la recogida de aceitunas que estaban a su lado. En la marcha, se improvisó un checkpoint palestino que impedía el acceso a los coches de los colonos que intentaban entrar en el pueblo.

El comité popular de resistencia no violenta de Wadi Fukin prevé constituirse formalmente en dos o tres semanas, cuando la campaña de recogida de las aceitunas haya terminado. Ahmad Mohamed Sokar explica que espera que sean entre 10 y 30 personas que se impliquen de manera permanente en el comité para seguir organizando acciones que movilicen el máximo de habitantes del pueblo y puedan detener, junto con las acciones legales, los planes de Israel de expropiar aún más tierras.

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